La maldición de Etóo
Soy mujer, pero me gusta el fútbol. Soy del Real Madrid, para más señas.
Hoy leí en Internet el diario As:
“Cuando estoy ante Casillas no pienso. Sólo miro a la portería y le pego… ¡Y me entran todas!”. Etóo dijo esta frase a un periodista en la víspera del RM-Barsa.
Fue como una premonición de lo que iba a ocurrir en el minuto 15 del clásico cuando el camerunés tardó décimas de segundo en armar la pierna para batir a Iker de un puntillazo.
Fue el séptimo gol que marcó al meta en ocho partidos de Liga. El décimo que endosaba al Madrid en 15 encuentros (entre Liga, Copa y Supercopa). No hay otro jugador que haya sido tan negativo para los intereses blancos, y menos aún que se haya criado en la Fábrica de los Sueños.
Desde que Samuel Etóo salió del Madrid en la temporada 1999-2000, la casa blanca ha sido su auténtica fijación. Desde la temporada 02-03 no falta a su cita con el gol, y ni siquiera eso le valió para volver a vestir la camiseta del Madrid, que prefirió cobrar los 12 millones de euros que equivalían a la mitad de su traspaso al Barcelona. Desde entonces, el camerunés cuenta sus actuaciones ante los blancos con goles (3 goles en 3 encuentros).
Este abrazo con Ronaldinho no es casual. Ver el abrazo.
Comentario sobre el abrazo:
El abrazo entre Ronaldinho y Etóo, tras el segundo gol del brasileño en el Bernabéu, no fue por casualidad. Esconde una profunda relación de amistad y admiración mútua de la que se beneficia el Barça. Ronaldinho es el maestro, el Balón de Oro, la referencia en la que siempre se mira Etóo para progresar. Y el camerunés, que sueña con llegar a ser algún día el número uno, aprende rápido. Pero, de momento, O rei es Ronnie. Si Etóo marca un gol, el brasileño anota dos. Samu sabe que le toca esperar; que levantará el premio algún día. Y, mientras llega su momento dorado, está más implicado que nadie en el tercer proyecto de Joan Laporta.